La Educación en la adolescencia

Hoy les hablaré de de ciertos cambios que aparecen en la forma de pensar del adolescente.

El adolescente siente que es el centro de atención y cree que existe una “audiencia imaginaria” ante la cual hay que actuar. Muchos pasan la mayor parte de su tiempo anticipando reacciones- reales o imaginarias- de esa audiencia. Así, por una parte, los adolescentes están muy preocupados de lo que los demás piensan y, por otra, se sienten continuamente observados creyendo que su apariencia es lo que más interesa.

El interés por los juicios de los otros muestra que son capaces de separar su pensamiento del ajeno, pero creer que son el centro de atención supone atribuir a los demás una preocupación que es en realidad sólo propia.

El egocentrismo adolescente también se manifiesta también a través de la “fábula personal”, y esto se refiere a la idea o sensación de que son seres únicos, excepcionales, irrepetibles. Esto provoca que el adolescente se considere socialmente mucho más importante y central de lo que es. Así un adolescente que viva una experiencia nueva la tomará como algo excepcional y único que nadie más ha vivido. Años más tarde cuando son adultos se dan cuenta que las experiencias vitales suelen ser parecidas y se suelen compartir.

Otro elemento de la adolescencia que preocupa mucho a los padres tiene que ver con el riesgo que corren al realizar determinadas conductas. La sensación que tiene el adolescente de estar protegido de todo peligro se le denomina “fábula de invencibilidad”.

¿Cómo prevenir conductas que puedan perjudicar al adolescente?

  • Fomentar un ocio distinto al margen del consumo.
  • Desarrollar una actitud crítica frente a valores sociales que pueden resultar negativos o perjudiciales.
  • Proporcionar información realista y veraz acerca de los riesgos que conlleva el consumo de drogas.
  • Incrementar habilidades para el diálogo y la comunicación favoreciendo la solicitud de ayuda a los adultos.
  • Mejorar el vínculo del adolescente con el centro educativo.
  • Informar sobre prácticas seguras de relaciones sexuales.

Es cierto que muchos adultos mantienen los patrones de razonamiento del adolescente: no me pongo el cinturón de seguridad, no va a pasar nada, por ejemplo. El egocentrismo cognitivo es un rasgo propio del pensamiento humano y no nos abandona en ninguna de las etapas del ciclo vital. La prevención de riesgos puede ser eficaz cuando enganchan con la forma de pensar del adolescente. Podríais decirle -eres único e irrepetible, por eso quiero que te abroches el cinturón, para que no te pase nada-

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